¿De qué disfrazarse para un Halloween internacional?

Halloween está a punto de llegar y es muy probable que tengáis que ir a una fiesta de disfraces de vuestro colegio mayor, la empresa, unos amigos… Claro, hay un problema: ¿De qué podemos ir que no sea el típico vampiro, la sempiterna bruja, la momia cutre o el manido zombie?, ¿qué tal de monstruos internacionales? Así tendremos un atuendo “diferente” y tendremos una interesante historia que contar al seductor conde transilvano o a la atractiva meiga que nos encontremos en la mesa de los canapés. Ahí van nuestras propuestas.

¿Podría ser el Ankou?

Ankou: este temible ser de la mitología francesa es un sirviente de la muerte cuya apariencia es fascinante. Se trata de un hombre pálido de largos cabellos blanco que porta un sombrero de ala ancha y se cubre con un oscuro capote. Otra particularidad que os puede servir para darle más “personalidad” al disfraz: al igual que la muerte lleva una guadaña, pero la hoja de la del Ankou está vuelta del revés (esto se debe a que siega las vidas, pero no las recoge).

Yürei: el de fantasma típico japonés tiene algo elegante y misterioso que nos atrae profundamente. Tomad nota para vuestro disfraz: es un espíritu femenino de pelo largo, piel muy pálida y ojos penetrantes que viste un kimono blanco y lleva un fragmento triangular de tela o papel en la frente. Según la tradición estas apariciones no tienen pies, así que os recomendamos que el kimono que vistáis sea muy largo. Se supone que a esta aparición le acompañan fuegos fatuos azulados, pero creemos que podéis prescindir de este detalle.

Gremlin: pese a que todos tenemos en mente la película de monstruitos ochentenos, los gremlins originarios nacieron a principios del siglo XX y se hicieron muy conocidos durante la Segunda Guerra Mundial, pues eran los “causantes” de las averías inexplicables en los aviones de la RAF. Disfrazarse como un gremlin original puede ser muy fácil: buscad una máscara de duende y combinadla con un mono de mecánico, unas gafas de aviador y herramientas.

Redcap: es un duende maligno escocés que habita en los castillos en ruinas. Lleva botas de hierro y, como su propio nombre indica, un gorro rojo. Este último no es un detalle baladí: se supone que su sombrero tiene este color porque lo tiñe con la sangre de viajeros a los que decapita con una pica. El disfraz puede ser muy sencillo si podéis disponer de un disfraz de caballero (para las botas de hierro), una sencilla casaca, una máscara monstruosa y un gorro de Papá Noel al que hayáis quitado la borla y las cintas blancas.

Vurdalak: El Vurdalak es un tipo de vampiro ruso que poco tiene del glamouroso noble maldito al que estamos acostumbrados. El vurdalak se parece más a un zombi: es sucio, va con la ropa hecha jirones y emite unos terroríficos gruñidos guturales. Así que perfectamente podéis desempolvar vuestro disfraz de muerto viviente del año pasado y añadir unos sencillos colmillos. Lo bueno es que, al ser un vampiro, no hará falta que vayáis simulando una torpe cojera u os paséis toda la noche gritando “cereeeebros”.

Monaciello: este personaje napolitano no es terrorífico, pero si vais a una fiesta a armarla o al ligar es perfecto. Se trata de un ser burlón y vividor que usa su disfraz de monje para aprovecharse de la despensa de los fieles o para conquistar a sus esposas. Ahora que las batamantas marrones (tan parecidas a hábitos talares) se han puesto de moda nada más fácil que hacerse pasar por el Monaciello.

La temida Acheri india

Acheri: se trata de un desconocido pero pavoroso ser de la mitología de los nativos norteamericanos. Es una muchacha esquelética, vestida con pieles de reno, que ejerce como heraldo de la muerte. Sólo se la puede ver de noche, cantando o tocando un tambor. Como podéis ver se trata de algo diferente, interesante y muy sencillo (basta con ponerse un disfraz de india y maquillarse como un muerto). Lo malo es que la gente de la fiesta puede pensar que vas disfrazada de una “Pocahontas zombi”… pero siempre se les puede sacar del error.

Leanan sídhe: según el folclore irlandés Leanan es un hada que inspira a los jóvenes poetas. Pero sus servicios no son gratuitos: a cambio de la genialidad esta hada pide la sangre o la vida del artista. Se la suele representar como una bella mujer vestida de blanco pero, para diferenciarla de otras hadas más benignas, algunos artistas le han añadido un hilillo de sangre en la boca o alas de murciélago. Para el disfraz proponemos un vestido de corte medieval (tipo princesa) al que añadiremos unas alas de murciélago y algún complemento de bisutería que parezca un emblema celta.

Barón Samedi: este es un espíritu vudú al que le puede considerar un dios de la muerte, pero también del exceso, así que resulta un personaje bastante atractivo. Se le representa vestido con un traje de chaqueta negro, un sombrero de copa, un bastón y la cara pintada como una calavera. Así que también véis que es un disfraz sencillo pero elegante. Puede que estéis pensando que os suena de haberlo visto en alguna película: si es así os diremos que era uno de los villanos de la película de James Bond “Vive y deja morir”.

Esta no es una lista definitiva: por supuesto hay muchos más seres interesantes, así que os recomendamos que busquéis libros sobre distintas mitologías y leyendas o visitéis webs sobre este tipo de seres. Seguro que encontráis una caracterización que os guste.

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