Destino recomendado: Worcester

Worcester nos puede parecer una ciudad modesta, uno de esos típicos pueblecitos ingleses que aparecen en las postales, tan tranquilos que hasta el agua de las fuentes parece pedir perdón por hacer demasiado ruido al caer.

Pero no nos engañemos, si las piedras de los muros de este lugar pudieran hablar nos contarían historias sobre sucesos que cambiaron la el destino de una nación y de tradiciones cuyos orígenes datan de unos cuantos siglos atrás.

Vista de la catedral de Worcester

Vista de la catedral de Worcester

Su historia comienza nada más y nada menos que en el Neolítico, aunque se sabe poco de esta época. Las primeras crónicas referidas a la ciudad se remontan al periodo en el que los romanos conquistaron parte de la isla: se le cita como “Vertis” y de este asentamiento, que duró 300 años, dicen que era un importante punto estratégico y comercial. Tras el abandonar los romanos Inglaterra, el lugar fue un emplazamiento anglosajón que fue arrasado en el año 1.041 tras levantarse su población en armas contra el rey Harthacnut y su política de impuestos. Pese a que la ciudad se recuperó sufrió otros ataques en 1.139, 1.150 y 1.151 en el marco de la llamada “Anarquía Inglesa”, que duró 19 años. Sin embargo la ocasión por la que Worcester figuraría en los libros de historia definitivamente tuvo lugar el 3 de Septiembre de 1651: ese día se produjo la batalla decisiva que haría de Inglaterra una república durante casi diez años.

Oliver Cromwell al mando de las tropas parlamentarios durante la batalla de Worcester

Oliver Cromwell al mando de las tropas parlamentarias durante la batalla de Worcester

A día de hoy nada hace pensar que este sitio tuviese un pasado tan convulso. Bueno… hemos de reconocer que todavía quedan testigos de estos hechos: uno de ellos es la catedral, fundada a finales del año 680 y reconstruida entre los siglos XIII y XIV. Entre sus piedras descansan los restos del Rey Juan Sin Tierra (sí, el villano de las películas de Robin Hood) y del Príncipe Arturo (no el de Camelot, sino aquel que debería haber reinado en lugar de Enrique VIII).

Otro de estos “testigos” de la historia de Worcester es la calle Friar: la reconoceréis por sus edificios del siglo XVII, uno de los cuales tiene el dudoso honor de ser el lugar desde el que partió el rey Carlos II en su huída tras la pérdida de la batalla de Septiembre de 1651 (no os hará falta guía, en la propia casa hay un cartel bien visible que lo cuenta).

La pintoresca Friar Street

La pintoresca Friar Street

A estos atractivos históricos se le une uno más mundano: el del mercado al aire libre. De lunes a sábado, se reúnen vendedores de toda clase y condición para mostrar sus mercancías. Que los puestos se coloquen precisamente en la parte medieval de la ciudad sólo hace una cosa: darle más interés.

Otro vetusto, pero a la vez muy actual, lugar es Farriers Arms: el típico pub inglés en el que llevan divirtiéndose generaciones enteras de visitantes y habitantes de la ciudad (un lugar perfecto para preguntar a jóvenes y mayores del lugar qué ver). De él dicen que lleva tanto tiempo abierto que sus paredes, aunque de recio ladrillo, se han acabado acombando. Pero no os preocupéis: durará mucho tiempo.

El conocido pub Farriers Arms

El conocido pub Farriers Arms

Worcester tiene muchos más encantos, pero queremos que los descubráis vosotros y vosotras mismos. ¿Y qué mejor manera que veniros con nosotros a este lugar, uno de nuestros destinos recomendados? No perdáis la oportunidad de ver una ciudad inglesa auténtica.

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