Orígenes del Año Nuevo Chino

El 31 de enero de 2014 comienza el año 4.712, “año del caballo”, según el calendario chino. Pero ya sabréis esto pues, si vivís en una ciudad con una nutrida población china, seguramente habrá algún festejo. ¡Es el año nuevo chino!

¡Feliz Año Nuevo!

Respecto a nuestro calendario, el año nuevo chino no tiene una fecha fija (comienza con la primera luna nueva, cuando el sol entra en Piscis). Esto se debe a que el calendario chino es “lunisolar”. Este tipo de calendario tiene en cuenta tanto las fases lunares como las solares. Así el número de días del año varía entre los 353 los 355 días; y, además, cada tres años se incluye un año con 13 meses con un total de entre 383 y 385 días.

¿Y por qué esa costumbre tan poética de poner a los años nombres de animales? Según muchos la costumbre podría datar del reinado del legendario Huangdi (llamado “Emperador Amarillo”). Este monarca estableció que cada año se dedicase a un signo del zodíaco. Así el orden tanto del horóscopo como de los años sería el siguiente: Shu (Rata), Niu (Toro), Hu (Tigre), Tu (Conejo), Long (Dragón), She (Serpiente), Ma (Caballo), Yang (Cabra), Hou (Mono), Ji (Gallo), Gou (Perro) y Zhu (Cerdo).

La festividad de año nuevo también tiene un origen mítico. Según la leyenda una demoníaca bestia llamada “Nian” sembraba el terror en la tierra. El dios del cielo al conocer las fechorías del monstruo decidió pelear con él para restablecer el orden. Le ganó y apresó, sin embargo el dios se dio cuenta de que, sin mal al que temer, los humanos se corromperían. Llegó entonces a un acuerdo con Nian según el cual este podría salir de su cautiverio una vez al año para aterrorizar al mundo.

Nian

Ninguno de los dos contaba con un anciano que observó la lucha entre el monstruo y el dios. El hombre recordó como la bestia fue derrotada con el poder de la luz, un estandarte rojo y el sonido metálico de la espada divina. Así, instó a los habitantes de su aldea a protegerse de Nian lanzando fuegos artificiales, colgando en las ventanas farolillos rojos y haciendo sonar gongs y cacerolas. La artimaña tuvo éxito y, aunque el monstruo sigue intentando salir de su guarida año tras año siempre vuelve aterrado a esconderse.

Poco ha cambiado desde aquella fecha mítica aunque ya no se lanzan petardos ni se hacen sonar artículos metálicos ni se cuelgan lámparas rojas por defensa sino por diversión. Incluso Nian ha cambiado: ahora es una gigantesca marioneta llevaba por varios acróbatas que serpentea y hace cabriolas. Sí, ese curioso animal que desfila por las calles no es un dragón, como muchos creen, sino una representación “amable” del monstruo legendario.

Aclaradas estas cuestiones, sólo nos queda desearos un feliz año del caballo. Seguro que lo será pues este animal mitológico representa la aventura, la creatividad y la alegría.

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